Mi amiga Maripili
ha tenido otro niño
y va a bautizarlo pronto
con el Señor de testigo.
Maripili ha invitado
a su suegra y al vecino.
Invita también al hombre
que le arregla el hornillo.
No falta en su gran lista
todos sus buenos vecinos.
Añade a última hora
mi nombre en última fila.
Corro rauda y veloz
por un regalo sencillo
y encuentro de oferta
un lindo y suave osito.
Allá me voy a llevarle
el osito a su niño.
Maripili mira el precio
y se queda agradecida.
No le dije que pagara
la mitad de la tarifa
gracias a un buen chollazo
de peluches para niños.
Si quieres comprar un oso,
aquí te lo venden, chica: